HISTORIA DEL BOXER

En el siglo XIX, en Alemania, Países Bajos, Bélgica y el este de Francia existían unos perros de tipo dogo descendientes de los llamados en los antiguos textos Cannis ursiturus (perros de oso ) y Cannis porcatoris (perros de jabalí), que no eran, al fin y al cabo, más que antiguos perros de presa conocidos como Bullenbeisser”, literalmente, “ mordedores de toros “.

En el Bullenbeisser por aquel tiempo se distinguían dos grandes variedades o tipos, el Dantzing y el Brabante, de me-nor tamaño y que se usaba sobre todo como perro de agarre en los lances de caza mayor. Cuando Alemania luchaba por su reunificación a mediados de siglo los Bullenbeisser se habían hecho muy célebres a pesar de que los cambios sociales ya apuntaban su desaparición y estaban dotados de unas cua-lidades psíquicas y físicas que resultaban muy interesantes para quienes pensaban en una nueva raza que sirviese como perro de guarda y protección y, consecuentemente, de policía. Tenían un valor y decisión fuera de lo común, una fuerza imponente en la boca, que estaba dotada de mandíbulas anchas y potentes, con un prognatismo moderado que les permitía mantener la presa con el menor esfuerzo durante largo tiempo sin producir desgarros

Estos perros pertenecían al mismo tronco que los demás Dogos europeos y se enriquecieron con el aporte genético de razas parecidas, muy especialmente de Bulldog inglés -del tipo antiguo, más parecido a un bóxer algo pesado que a un Bulldog moderno-, que llegaron a Alemania, sobre todo a partir de 1820. Baviera y su capital, Munich, se habían convertido en 1895, en un centro de cría de pequeños Bullenbeisser y de otras razas similares, como Doguillos, Bulldogs o Bierboxer, ya raíz deesto se convirtió en la cuna del Bóxer alemán. Este año el club del San Bernardo muniqués accedió a admitir en su exposición una sección específica a prueba reservada para los boxers que tuvo escaso éxito en cuanto a participación por la desconfianza de los propietarios, que no veían ventaja en participar en un certamen de este tipo, ya que pensaban que no se valoraría adecuadamente a su perro.

Un perro blanco y atigrado llamado Mühlbauers Flocki, hijo de un bulldog blanco propiedad del doctor Toennies-sen, logró clasificarse y ha pasado a la posteridad como el primer bóxer inscrito en el Libro de Orígenes. Al año siguiente, el 17 de enero de 1896 se fundó el primer club de la raza, el Bóxer-Klub Sitz München, y el 29 de marzo celebró su primera exposición, aún con escasa participación. En 1897 se creó un nuevo club, pero en 1904 se reunificó con el anterior, consolidando la institución que en el futuro dirigiría el rumbo de la raza, publicandose el primer “Stammbuch” y el “Bóxer Bliitter”, que fue la primera revista especializada en la raza y aun hoy sigue siendo punto de referencia obligado para los aficionados de todo el mundo. En 1895 Konig, Hogner y Roberth redactaron un prototipo racial que se aplicó hasta 1902 en el que ya se fijaban el bayo y el atigrado como los únicos colores característicos. En 1904, tras la reunificación de los dos clubs, se publica el estándar que incorpora los trabajos anteriores, inspirado en un perro bayo de sólida y elegante construcción.

El club apostó por la armonía, la elegancia y los perros bien proporcionados, bien construidos y de tamaño mediano, resaltando las diferencias con el bulldog. Es curioso comprobar como el color blanco fue predominante entre los primeros ejemplares inscritos y como fue rápidamente postergado mediante una intensa selección, aunque no enteramente eliminado, ya que hoy siguen siendo frecuentes los nacimientos de cachorros blancos. La cuarta inscripción en el Libro de Orígenes corresponde a una perra blanca cuya influencia sobre la evolución de la raza es incuestionable,

“Blanca V.Angertor”, que fue la primera campeona de la raza. Sentadas las primeras bases, se plantea a comienzos de siglo, el papel del bóxer como perro de protección y Policía y sus posibilidades como perro deportivo.

La primera prueba oficial se celebró en Suiza el 24 de abril de 1909, en Zürich con una participación escasa. El 17 de octubre el grupo de Munich celebró su primera prueba de adiestramiento con una participación mucho más numerosa.

El primer registro genealógico para los bóxer fue fundado en 1904 y comenzó a publicarse en un periódico:”El Boxer Blatter.”

La verdadera madre del bóxer fue Meta von der Pasaje, la cuál dio una numerosa progenie de gran homogenei-dad. Fue madre de Hugo von Pfalzgau. Este semental desempeñó a su vez, un papel esencial en el desarrollo de la raza, dando lugar al campeón Kurt von Pfalzgau, padre del campeón Rolf von Vogelsberg, el cual generó a su vez el famoso campeón Rolf Walhall. Este último semental había heredado altas cualidades de sus antepasados y dio a la cría el impulso que la raza comenzó a notar tras la guerra de 1914 – 1918.

Es un hecho concreto que la cuidadosa selección, basada en el método, la perseverancia y, como no, la suerte, ha llevado a las últimas décadas a resultados espléndidos concediéndonos uno de los más bellos y armoniosos perros de compañía y defensa. La armonía de sus formas que se unen a las dotes de inteligencia y su carácter hacen de esta criatura un perro verdaderamente ideal, hasta el punto que hoy está considerado entre los primeros puestos de las razas más difundidas en el mundo.